El holandés, cuestionado por la afición después del último verano, se ha visto desplazado por Rodri pero puede encontrar un sitio en un lugar inesperado aunque no desconocido para él.

Frenkie de Jong es un caso muy particular. Fichado en 2019 para ser el metrónomo de la siguiente década en el Barça, su bagaje, siete años después de su llegada y a un partido de alcanzar el 300, es inferior a lo que la gente soñó. Es difícil discutir su condición de gran futbolista. En él, sin embargo, se han echado de menos la magia y el carisma necesarios para echarse a la espalda al Barça en una durísima etapa de transición. Y más allá de aquel capítulo desafortunado del club, que lo quiso sacar casi a la fuerza en el verano de 2022 rumbo al Manchester United, ha generado frustración entre el barcelonismo. Muchos se han decepcionado porque esperaban seguramente más de lo que podía dar.

Lo de este verano, además, cuando se lesionó en el Mundial, se fue de vacaciones sin aclararle al club qué tipo de lesión tenía y, para colmo, decidió esquivar el quirófano, pareció la gota que colmaba el vaso. Y como descabello, el Barça le fichó al mejor mediocentro del mundo, Rodri, para acabar con sus privilegios. Pareció el principio del fin, pero puede que no lo sea. De Jong, cabe recordarlo, es un jugador con velocidad, despliegue, inteligencia táctica y salida de balón. Son condiciones necesarias para ser central en el Barça. Y Flick está corto de centrales. Seguramente, un partido ante el Alavés no sea el mejor test para saber hasta dónde puede llegar un jugador que, además, tiene a despistarse en ocasiones y a ser poco feroz en los duelos. Pero nadie puede negar que tiene otras muchas cosas interesantes para jugar ahí. De Jong de central es un melón interesante por abrir.

Se dan las condiciones para que Flick lo intente. No es una posición totalmente desconocida para De Jong. Koeman, el entrenador que mejor lo hizo jugar en el Barça cuando lo adelantó por delante de Busquets y Pedri en la temporada 2020-21, lo colocó ahí en alguna ocasión para darle salida de pelota al juego de un equipo que tenía deficiencias en esa posición. Sin ir más lejos, jugó muy bien en el Parque de los Príncipes en un PSG-Barcelona de Champions. El primer viaje de Laporta, por cierto, en su segundo mandato como presidente. Xavi también llegó a colocarle como central. Fue durante la gira de verano del curso 2022-23. Pero aquello fue por otro motivo. El club quería aburrirlo para que se marchase.

Además del conocimiento de la posición, están las bajas. Sin Christensen, Eric ni Koundé, con Gerard Martin entre algodones con cierta frecuencia y con una cantera que ahora mismo no ofrece centrales a corto plazo, De Jong puede ser una solución. Al menos, una opción para que Flick, ahora que todavía los partidos no son absolutamente decisivos, lo pruebe en un partido de exigencia. Aston Villa o Atlético de Madrid son ejemplos perfectos de esto. Veremos.

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