Mourinho dará continuidad a lo hecho en el Clásico: los dos jugones juntos sobre el césped aportan control y equilibrio.
El Clásico y la continuidad del modelo ante el Racing han sentado las bases de un nuevo Madrid. Todo, más allá de se pequeño paréntensis que supuso el partido de Atenas, donde hubo rotaciones para dar descanso. Hay un plan a futuro. Más allá de la inclusión en el once de Diomande por el sancionado Vinicius, que evidencia un mayor equilibrio en fase defensiva, la gran diferencia respecto a lo que se venía haciendo es la presencia de Bernardo Silva junto a Tchouameni en la medular y, por tanto, la coincidencia en el campo del portugués con Arda Güler. Con ellos juntos en el verde todas las líneas están conectadas y no se produce el cortocircuito en la media que lastró al Madrid en los partidos que se jugaron hasta el encuentro frente al Roma.
“He aprendido que el centro del campo... tener una combinación de talentos nos da más que tener dos jugadores de características parecidas”, explicó Mourinho después del Clásico sobre la nueva dupla Tchouameni-Bernardo Silva. “Pienso que a la gente de arriba le gusta también está mezcla (de talento y fuerza), porque nos da equilibrio para defender y más calidad a la hora de salir en la organización ofensiva”. Anunciaba el técnico, en realidad, un viraje de 180 grados en el modelo que había ideado a principio de temporada, en el que el equipo se sostenía con dos jugadores de menos pie y mucho pulmón (Tchouameni-Valverde).
Insiste Mourinho en decir que lleva muy poco tiempo en el Madrid, y es una realidad. Su viaje hasta encontrar las piezas ideales para el centro del campo ha sido largo. Ha durado, exactamente, doce partidos, los que se han jugado antes del Clásico. Porque hasta el Camp Nou no juntó a Tchouameni con Bernardo Silva. Arrancó la temporada (Tchouameni estaba lesionado) con Valverde-Bernardo Silva (Espanyol, Real Sociedad y Rayo), alternó con Valverde-Camavinga (Málaga y Betis) y llegó la primera derrota, y todo, hasta que Tchouameni se recuperó.
Con Tchouameni apto la apuesta del portugués fue clara: juntarlo con Valverde. Los dos jugaron de manera consecutiva ante Elche (susto), Atlético (derrota), Villarreal y Roma (nuevo susto). Y Mourinho entendió que debía cambiar: Tchouameni-Güler formaron ante el Sevilla, Camavinga-Bernardo Silva frente al Leipzig y, finalmente, Tchouameni-Bernardo Silva en el Clásico y el Sardinero. Y la fórmula, por fin, funciona.
‘Bernardo Silva y Güler ponen orden’
Tener a Bernardo Silva y Güler sobre el césped asegura un mayor control. El equipo tuvo un 53% de posesión ante el Racing, un dato que contrasta con el 39% del derbi. Como contrastan los 529 pases completados en el Sardinero por los 393 del Metropolitano. Esta nueva fórmula conecta todas las líneas. Volviendo al partido de El Sardinero, Bernardo Silva encontró siete pases entre líneas hacia Güler (sólo superados por los ocho que dio a Tchouameni, que estaba a su lado); luego, el turco encontró ocho veces a Mbappé y 10 a Bellingham, los dos a los que dio más pases. Y esta es la manera en la que el juego avanza de línea a línea… y fluye.
La efectividad de los pases en campo contrario con los dos jugones en el césped, por otro lado, también aumenta considerablemente: del 77% frente al Atlético a rozar el 90% ante el Racing, siguiendo con esta analogía. Si en el Sardinero se realizaron 22 tiros a puerta en el Metropolitano la cifra se quedó en ocho.
Bernardo Silva, valoran desde dentro del cuerpo técnico, ha terminado por influir positivamente en lo que sucede con Güler en el campo. Uno se alimenta del otro. El turco, una especie de 10 camuflado, es un jugador que sabe retrasar su posición para generar superioridad numérica en la zona interior, pero que también aprovecha bien los espacios libres que dejan las defensas rivales. Además, sus movimientos de fuera hacia dentro se han convertido en una de sus señas de identidad del equipo a la hora de buscar la portería contraria.
“Al 100% aún no estamos, pero sí creciendo”, sentenció Mourinho tras ganar de manera brillante al Racing. “Menos de cuatro meses es poco, pero vamos progresivamente. Yo he ido entendiendo cosas que no entendía el primer día y los jugadores entienden mejor mi carácter como entrenador”. Los siguientes partidos dirán si el nuevo modelo con Bernardo Silva y Güler juntos se consolida, pero el técnico ya dio una clave importante para el mediocentro: “Tener una combinación de talentos (fuerza y buen pie, Tchouameni y Bernardo Silva) nos da más que tener dos jugadores de características parecidas”.
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