Hubo al menos un momento durante la comparecencia de Frédéric Vasseur ante los medios después del Gran Premio de México en el que el director de Ferrari estalló en carcajadas.

El periodista de Motorsport.com Ronald Vording acababa de plantearle la enésima pregunta sobre el ambiente, evidentemente tenso, que había quedado tras el incidente entre Lewis Hamilton y Charles Leclerc en la primera vuelta.

"Parece que, por mucho que se hable de antemano, las emociones siempre acaban imponiéndose", sugirió mi compañero.

Vasseur, con un tono que dejaba entrever cierto hartazgo, intentó dar por zanjado el asunto: "No voy a comentar nada más sobre esta situación. Dejadme hablar con ellos. Ya he dicho lo que tenía que decir".

De alguna manera, la conversación derivó entonces hacia el joven piloto de Ferrari Rafael Cámara, que podría debutar en Fórmula 1 antes de que termine la temporada tras el despido de Esteban Ocon en Haas F1, y hacia Ryo Hirakawa, que probablemente no pilotará el Haas el próximo fin de semana en Brasil, ya que ha optado por luchar por el título del Mundial de Resistencia con Toyota.

Lo absurdo de toda aquella situación —pasar en cuestión de segundos de asuntos potencialmente trascendentales a cuestiones mucho más secundarias de la Fórmula 1— provocó de repente lo que pareció ser una carcajada completamente espontánea de Vasseur.

"¡Chicos, ya tengo suficiente trabajo con mis dos pilotos! ¡No me preguntéis por Hirakawa, Camara o la pelea de Ocon!".

Charles Leclerc, Ferrari, Lewis Hamilton, Ferrari

Photo by: Colin McMaster / LAT Images via Getty Images

Fue uno de los pocos momentos de distensión antes de una noche en la que el francés, de 58 años, tenía tantas cosas que digerir y tantos problemas que resolver que resulta difícil imaginar que pudiera dormir especialmente bien.

Durante las retransmisiones televisivas internacionales no faltó el debate sobre quién había sido el responsable de que Ferrari desperdiciara la posibilidad de colocarse con sus dos coches al frente de la carrera en la primera vuelta del Gran Premio de México.

A mi juicio, una de las aportaciones más interesantes fue el análisis de Karun Chandhok en el SkyPad de la televisión británica. Para Chandhok, las imágenes no dejan lugar a dudas: probablemente Leclerc ni siquiera intentó frenar a tiempo para tomar la curva 4.

Otros comentaristas televisivos llegaron a conclusiones similares.

"Al menos uno de ellos consiguió tomar la curva. El otro simplemente siguió recto", observó Ralf Schumacher en Sky Alemania, antes de añadir: "Leclerc había sido el más rápido de los dos durante el fin de semana hasta ese momento, salvo en la clasificación, y probablemente arrastraba cierta frustración".

Alexander Wurz, en declaraciones a la televisión austriaca ORF, argumentó que "Hamilton no tiene ninguna obligación de dejar espacio. No veo muchos argumentos a favor de Leclerc en este caso".

Y el exdirector de carrera de la FIA Niels Wittich, también en Sky Alemania, esperaba una sanción todavía más severa para el monegasco antes de que se anunciara su penalización de cinco segundos: "Yo diría que son diez segundos. No hay circunstancias atenuantes que se puedan alegar".

Photo by: James Sutton / LAT Images via Getty Images

Sea como fuere, Vasseur tiene ahora entre manos otra crisis en toda regla.

Cuando Hamilton avisó por radio, poco antes de que se detuviera la carrera con bandera roja, de que habría "problemas muy, muy grandes", y el siete veces campeón del mundo entró después en el garaje visiblemente furioso, sin siquiera quitarse el casco, quedó meridianamente claro que la aventura mexicana de Ferrari no iba a terminar con todos brindando amistosamente con un tequila.

Hamilton estaba furioso. Y lo sorprendente es lo bien que consiguió mantener la compostura después ante las cámaras de televisión.

Sin embargo, leyendo entre líneas, se le escaparon algunos comentarios que, con una dosis convenientemente traviesa de malicia periodística, podrían interpretarse como pequeñas puñaladas dirigidas a la dirección de Ferrari.

"Creo que en Mercedes se gestionaba bien, y creo que Fred está haciendo todo lo que puede", comentó en un momento dado.

O esta otra frase: "Realmente no sé qué se va a hacer, porque hasta ahora no se ha hecho prácticamente nada".

Al final, puede que México haya sido menos una prueba para el temperamento de Hamilton o el criterio de Leclerc que para la capacidad de liderazgo de Vasseur. Las horas y los días posteriores al GP de México de 2026 podrían convertirse en una encrucijada decisiva para Ferrari y su actual estructura.

Si Vasseur consigue rebajar las crecientes tensiones entre sus pilotos; si Leclerc aparece el jueves en São Paulo con una actitud suficientemente arrepentida y ofrece unas disculpas que permitan a Hamilton encajar una derrota dolorosa para su orgullo; si, al final de todo, Ferrari establece por fin unas reglas de enfrentamiento claras, algo que Hamilton lleva tiempo reclamando, entonces este conflicto podría incluso hacer que la Scuderia saliera reforzada.

Uno en el que Hamilton, lejos de las cámaras de televisión y a puerta cerrada, no sea tan capaz de contener su enfado. En el que Leclerc se niegue a reconocer que ha hecho algo mal. Y en el que Vasseur no consiga reconciliar a sus dos estrellas.

Un escenario en el que cualquier intento de establecer normas internas termine derrumbándose precisamente por aquello a lo que apuntaba Ronald Vording: que, independientemente de lo que se haya acordado de antemano, las emociones siempre acaban imponiéndose.

Y entonces todo ese polvorín podría estallar por los aires.

Tampoco se trata simplemente de mediar en un desacuerdo evidente. Ferrari también debe hacerse algunas preguntas incómodas sobre determinados detalles de lo sucedido.

Por ejemplo, por qué Leclerc se quedó sin respuesta por radio inmediatamente después del incidente en las curvas 4 y 5.

"Quiero decir... Me han echado fuera de la pista. ¿Qué hago ahora?", preguntó Leclerc, buscando indicaciones sobre si debía devolver inmediatamente la posición.

Pero al otro lado de la radio solo hubo silencio.

Photo by: Yuri Cortez / AFP via Getty Images

No fue hasta que terminó la primera vuelta cuando su ingeniero de carrera volvió a comunicarse con él: "Adelantamiento habilitado, Verstappen a 0,8".

Y, unos segundos después: "De momento, ninguna acción. Sigue empujando".

Sin embargo, la FIA había enviado expresamente una comunicación a los equipos antes de la carrera advirtiéndoles de que, precisamente en este tipo de situaciones, debían devolver las posiciones inmediatamente.

Sin duda, era algo que la dirección de Ferrari debería haber tenido controlado, dando las instrucciones correspondientes a Leclerc sin demora.

Lewis Hamilton y Charles Leclerc están, de forma bastante evidente, inmersos en una batalla por decidir quién liderará este equipo en los próximos años.

Durante buena parte de 2025, esa cuestión ya parecía haberse resuelto a favor de Leclerc.

Pero dar por acabado a un campeón de la talla de Hamilton es un ejercicio peligroso, incluso cuando todas las pruebas disponibles parecen indicar que sus días en lo más alto de este deporte ya han quedado atrás.

Si hay alguien que sabe lo rápido que una rivalidad entre dos compañeros de equipo de primer nivel puede volverse tóxica, ese es Toto Wolff. Él vivió los años de Hamilton y Rosberg. Vasseur podría estar a punto de descubrir hasta qué punto puede resultar valiosa aquella experiencia.

Foto de: Zak Mauger / Motorsport Images

El director de Mercedes y Vasseur, que en su día fueron íntimos amigos, no siempre han estado de acuerdo este año.

Sin embargo, el domingo en México, las cámaras de televisión captaron una pequeña escena bastante intrigante durante la propia carrera: Wolff aprovechó la interrupción provocada por el accidente de Valtteri Bottas para hacer una breve visita a Vasseur en el muro de Ferrari.

Lo que habría dado yo por ser una mosca en la pared y escuchar aquella conversación.

Quizá Wolff, que mantiene una amistad tanto con Vasseur como con Hamilton, estaba dando algunos consejos al jefe de Ferrari sobre cómo gestionar mejor la ira del británico. Por desgracia, fue una pregunta que a nadie se le ocurrió hacerles a ninguno de los dos el domingo por la noche en México.

Probablemente haya dos maneras de interpretar la situación en la que se encuentra Ferrari.

La perspectiva de Vasseur, con su insistencia en el "respeto" interno, suena así: "No trabajan para sí mismos. Trabajan para un grupo. Trabajan para muchos patrocinadores. Trabajan para las 2.000 personas de la empresa. Cuando tuvimos que apretar para introducir las mejoras, hubo gente trabajando día y noche. Y tenemos que tenerlo presente".

Desde el punto de vista de Ferrari, cuantos menos enfrentamientos haya, mejor.

Yo, en cambio, como periodista de Fórmula 1 y, al fin y al cabo, como alguien que sigue siendo aficionado a este deporte, no creo que un poco de confrontación sea necesariamente algo tan malo.

Después de todo, ¿sobre qué otra cosa íbamos a discutir con tanta pasión durante días después de un Gran Premio?

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